José M.
Version française :
Comme le dit le titre : « Le paradis existe et il est à Garachico ». Ce petit hôtel niché dans la ville touristique de Garachico, à Tenerife, est un havre de silence, de tranquillité, de sommeil réparateur, de délicieux petits déjeuners, de beauté architecturale et de décoration intérieure raffinée... et bien plus encore. Il occupe une superbe villa du XVIIIe siècle dotée de deux petits patios à colonnades. L’un d’eux abrite une piscine extérieure creusée dans la roche volcanique, avec un solarium parfait pour bronzer, lire, discuter ou méditer dans un calme infini. Les chambres sont très spacieuses, décorées avec une parfaite harmonie entre le classicisme du bâtiment et la modernité actuelle. Matelas et oreillers offrent un confort absolu, et le mobilier, parfaitement adapté au lieu, apporte une sérénité et une harmonie précieuses en ces temps agités. Et que dire du personnel ? Un service individualisé, hautement professionnel, proche sans être envahissant, avec cette chaleur humaine propre aux Canariens.
Un vrai paradis, un luxe pour ceux qui peuvent se l’offrir. Je le recommande vivement.
Version originale :
Como reza el título “El paraíso existe y está en Garachico”. Este pequeño hotelito enclavado en la turística localidad tinerfeña de Garachico es el paraíso del silencio, de la tranquilidad, del buen dormir, del desayuno rico, de la belleza de su arquitectura, de la decoración interior cuidada … y de tantas cosas. Ocupa una hermosa villa del s. XVIII de singular belleza, con dos pequeños patios porticados; uno de ellos dispone de una pequeña piscina al aire libre, excavada sobre lava volcánica, con un solarium perfecto para tomar el sol, leer, conversar o meditar, en una paz y tranquilidad que no parece tener fin. Las habitaciones son muy espaciosas; decoradas con una mezcla perfecta entre el clasicismo del edificio y la vanguardia de nuestro tiempo; con un colchón y una almohada de confort infinito; con unos muebles preciosos adaptados perfectamente al enclave y que dotan a todo el espacio de una armonía, de una serenidad y de una sensación de calma y tranquilidad que en estos tiempos son de agradecer. Y qué decir del personal. Se esmeran en un trato individualizado y altamente profesional; cercanos pero no pegajosos; y con la calidez de trato seña de identidad de las gentes de las islas Canarias.
Sin duda un paraíso y todo un lujo para que el que se lo pueda permitir. Lo aconsejo vivamente.