La casa por dentro
La restauración conservó los elementos que dan carácter a la arquitectura canaria del edificio: los patios interiores, las galerías de madera, la piedra volcánica de los muros y la proporción de los espacios. La estructura no se alteró para adaptarse a un hotel; el hotel se adaptó a la estructura.
Los techos altos, los desniveles entre plantas, las escaleras interiores y los corredores de madera son parte de la experiencia de moverse por la casa. Al caminar por las galerías, la madera cruje bajo los pasos y todavía desprende un ligero olor a resina.
Bajo el patio se excavó la piscina, abriéndose paso a través de la roca volcánica sobre la que se asienta el edificio. Las casas canarias antiguas no se construían con cimientos convencionales, y ese encuentro con la roca durante la obra fue uno de los retos más singulares de la restauración.